domingo, 8 de diciembre de 2013

No hay que perder la esperanza...


Nunca me he enamorado. Pero he estado cerca. He llegado a rozar con las yemas de mis dedos algo que supongo similar y por alguien que ni siquiera conocí en persona, que me prometía el cielo y luego me abandonaba. (Y creedme, así han sido muchos.) Sin embargo, lo que sentí con él no lo he sentido con nadie. Sin verle, ni oírle, ni olerle, ni tocarle, hacía erizar cada poro de mi piel, extendía una sonrisa plena en mi rostro que duraba horas y horas, encendía el brillo de mis ojos y sonrojaba mis mejillas... En definitiva, él hacía que todo lo que me rodease, incluida yo misma, fuera mejor. Y apenas llegue a conocerle bien, me consuelo pensando que quizás esa magia extraordinaria que lo envolvía todo quedase hecha añicos cuando nos conociéramos en persona. Aunque el príncipe azul acabara siendo un sapo cobarde solo el haber tenido la suerte de conocerlo me brinda esperanza en la vida, me hace creer que es posible, que hay gente ahí fuera que merece la pena, que no hay que rendirse nunca sino seguir luchando, seguir siendo una misma y cuando menos te lo esperes...PLAF. Algo lo cambiará todo a mejor...       

No hay comentarios:

Publicar un comentario