La falsedad es algo que se comercializa muy bien actualmente.
Y también es algo que odio.
Está claro que hay que tener un mínimo grado de respeto y de empatía con las personas de tu alrededor.
Pero una cosa es eso y otra es ser una falsa de cojones. Me alegro muchísimo de verte, me río de todo, salgo contigo un día como si te echara muchísimo de menos tras meses pasando de ti...
Vamos a ver, las cosas claras. No me gustan las personas que lo hacen todo por conveniencia o para quedar bien.
¿Por qué esa necesidad constante de quedar bien ante todos, de caerle bien a todos?
No lo entiendo ni lo haré jamás.
Si no me gustas, si te detesto, no te voy a escupir en la cara ni nada por el estilo pero tampoco voy a correr a abrazarte, sonreírte como una posesa y preguntarte por tus problemas.
Ser una persona falsa equivale a mentir cada segundo que pasa.
Convirtiéndose tu vida en una autentica farsa, puro teatro. Y yo ya estoy harta de ese rollo.
Paso de aparentar lo que no soy o de hacer lo que no quiero.
Si no te gusta lo que ves, ahí esta la puerta, úsala.