domingo, 26 de febrero de 2012

Ni acelero ni freno. Sigo conduciendo por mi vida.

Ya he visto la foto del chaval éste. No es guapo. Es más bien feo. 
Vale lo admito, me quedé bastante en shock cuando lo vi porque no lo imaginaba así para nada.
Es lo que tiene idealizar las cosas, la imagen que tú tienes no sé corresponde con la real.
Me despedí ultra rápido y me fui. Se me quitaron todas las ganas de saber de él.
Pasé toda la noche en vela haciendo un pulso cabeza y corazón.
Al día siguiente, él fue mi primer pensamiento, algo que se está convirtiendo en una rutina asquerosa.
Al anochecer no me podía aguantar más las ganas de hablar con él, así que lo busqué.
Y así hasta ahora, conversando todas las noches. Entre semana hasta las 2.30. Findes hasta las 5.30.
Porque sí, me he pasado muchos viernes y sábados sin salir. 
No es que lo haga por él sino que básicamente mi vida social es un puto caos.
Pero vamos, que me lo pase tan ultrasupergenial tecleando palabras con él en una pantallita es para cuestionarme seriamente mi integridad como persona.
¿Qué coño me pasa? ¿Estoy tonta o qué? Mongola, subnormal profunda supongo.
No sé a qué estoy jugando, pero no puedo evitarlo. Es superior a mí.
Él tiene un corazón de esos de roca, con coraza de diamante. 
De esos en los que si consigues entrar, laten a mil por hora y te aman sin moderación, sin límites.
Yo poco a poco me voy ganando su corazoncito, lo sé. 
Pero esto es muy duro. Más que nada porque yo voy a otro nivel. 
Me tengo que frenar porque estoy cogiendo una velocidad excesiva y en cualquier momento aparece un obstáculo en el camino y me choco estrepitosamente.
Ayer tuvimos nuestra primera discusión. Más que nada fue una bronquita de mi parte.
A él le tocó un poco los cojones. He releído ahora de nuevo la conversación y lo entiendo.
Fue una rabieta de niña chica, sin sentido. Que me ponga así de mala y rabiosa por cosas tan tontas dice mucho de lo que significa el inútil este para mí.
En fin, sin prisa pero sin pausa. Poquito a poco, ya se verá.
Sé que lo mejor que puedo hacer es seguir viviendo mi vida. 
No voy a frenar mi coche esperando a que se monte. 
Sino que seguiré por mi vía sin superar el límite de velocidad. 
Cantando mis canciones, bailando como una loca y mirando el paisaje. 
Quién sabe qué puede pasar. A lo mejor un día el coche se me cala y aparece ese alguien que me ofrece a acercarme donde yo quiera. 
Y quién sabe, quizás entonces me suba y no me baje nunca más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario